Vuelve la Tertulia, Un programa Radial muy feménino para tod@s

La Tertulia Nace en el 2017 cuando el Putumayo vivía las durezas del conflicto armado y las mujeres estaban pensando cómo plantear propuestas y atender estas situaciones. Así se habré un espacio de conversación, análisis y situaciones donde se pudiera escuchar la voz de las mujeres. Ahora en el 2018 con el actual proceso que estamos construyendo por encaminarnos hacia la paz, consideramos que estos espacios de dialogo, de ideas entre mujeres para todos y todas, son necesarios en el territorio y desde los medios.

Bienvenidos nuevamente a la Tertulia

 

Anuncios

Casa Amazonía, un refugio para la infancia y las mujeres desplazadas en el Putumayo

Desde hace trece años, un grupo de mujeres trabaja con niñas, niños y mujeres de las zonas rurales del departamento a través de talleres para el desarrollo de habilidades y la prevención de violencia sexual. Usan la danza, círculos de palabra, temazcales y yoga para sanar las heridas y temores causadas por el desplazamiento forzado.

por: Carolina Ávila Cortés / @lacaroa08 de Colombia2020

El año pasado sí se sentía que había llegado el acuerdo de paz en las zonas rurales de Putumayo, dicen en sintonía Sandra Vargas y Valentina González, fundadoras en el 2005 de la Corporación Casa Amazonía. Se podía andar fuera de la casa hasta tarde, no había miedo de viajar a las zonas más alejadas y selváticas del departamento y ya habían bajado los casos de violencia, amenazas y asesinatos.

Pero desde hace dos meses han vuelto a presentarse casos dedesplazamiento forzado dentro del mismo departamento y reclutamiento de menores. El último, según lo señaló este medio, se presentó el pasado jueves 19 de abril cuando la comunidad de la vereda Piñuña Blanco, zona rural de Puerto Asís, alertó sobre la desaparición de tres menores de edad, de 13 y 14 años, que asistían al Centro Educativo Rural Puerto Bello.

De estos mismos casos están al tanto Sandra, Valentina y las demás mujeres que trabajan desde la Corporación Casa Amazonía precisamente en la prevención de reclutamiento de niños y niñas, y en la atención en casos de desplazamiento. Con ese objetivo nació Coca, la sigla de esta iniciativa, con la que evocan el significado medicinal y femenino que tienen los pueblos indígenas de la región de esta planta.

“En el 2005 hubo un paro armado y se estaba llegando a un punto crítico con los desplazamientos forzados. Ahí fue cuando pensamos en hacer algo para atender esta situación, pero nos preguntábamos qué pasaba con las personas que por distintas razones no pudieron salir del territorio del que fueron amenazados o no podían llegar a las cabeceras municipales. Así nos juntamos y decidimos crear Casa Amazonía, pensando en esta idea de casa itinerante, donde se lograran crear espacios de confianza y protección en medio del conflicto armado”, explica Valentina González.

Son cinco mujeres de base las que trabajan en Coca y cuando salen proyectos financiados por Oxfam, War Child, Children Change o con el ICBF pueden acoger a más mujeres y hombres interesados en ayudar. Han estado en las zonas rurales de los municipios fronterizos, como San Miguel, Valle del Guamuez, Orito y Puerto Asís. Y ahora están trabajando con las comunidades del Puente Internacional, cruce para el Ecuador, y veredas como Puerto Sol, El Afilador y Cristalina y corredor Puerto Vega y Teteyé, donde quedan los resguardos indígenas del pueblo quechua, awá y kofán.

“Nuestro énfasis de trabajo es con niños, niñas, adolescentes y mujeres campesinas, afros e indígenas en la prevención de violencias, sobre todo violencia sexual y promoción de derechos. La forma es llegando a las comunidades con un relacionamiento previo, puede a través de lideresas o docentes. Con ellos es muy importante porque en todo este tiempo de conflicto casi que la única institución civil del Estado que ha llegado y permanecido a estos lugares son estas escuelas”, agrega Valentina.

El trabajo con los niños de escuelas rurales se enfoca en talleres para el desarrollo de sus habilidades y confianza en sí mismos, en actividades lúdicas y danzas, y en espacios donde se hagan intercambios de experiencias organizativas con otros jóvenes que han elegido caminos distintos a cultivar coca. De esta forma, quieren prevenir que los niños entren al terreno “tentador” del narcotráfico.

“Las dinámicas de lo ilegal son muy fuertes y atractivas en términos de dinero rápido y cierto manejo de poder en la zona, pero también les genera muchísimo riesgo”, dice Valentina. “Hay cercanía con los chicos y chicas porque conocen las dinámicas de las rutas, del valor de compra o del procesamiento, y ante una oferta económica como esta, cuando no hay ninguna otra posibilidad ni de estudio o ingresos lícitos se les vuelve tentador y no miden los riesgos a los que se exponen”.

En esto también está de acuerdo Sandra Vargas. Manifiesta que la gran ausencia del Estado y la falta de oportunidades desemboca en el crecimiento de los cultivos de coca y en jóvenes trabajando en ellos. “Acá todo el mundo habla del microtráfico, pero no se habla de los grandes traficantes. No se está evaluando quienes son esas personas adultas que los están involucrando en esto y los están poniendo en riesgo”. Y agrega que la solución no es el copamiento del territorio a nivel militar sino la presencia del Estado desde lo educativo, cultural, deportivo, económico y social.

Con los jóvenes y las mujeres también realizan otro tipo de talleres como círculos de la palabra, para que, por ejemplo, una comunidad indígena pueda conversar sobre situaciones de violencia que afectan a la comunidad a nivel interno y externo y aprendan a reaccionar constructivamente ante esto. También hacen yoga, reiki, danzas de paz y temazcales para ayudar sanar el cuerpo y la mente de estas personas.

“Pensamos en temas de soberanía alimentaria, en que tengan sus propios alimentos y no dependan de solo un producto que al final es un negocio por el que se mata la gente. Con las comunidades indígenas se han hecho capacitaciones y talleres para que cultiven la coca para uso medicinal, pero no es fácil sin apoyo del Estado ni los funcionarios locales”, expresa Valentina.

Su trabajo se enfoca en proponer y fortalecer estrategias comunitarias en lugares donde hay poca o nula presencia del Estado, para que sean las comunidades salgan adelante de manera resiliente. Sin embargo, Casa Amazonía sí hace un llamado para que este no sea un motivo más de abandono, sino al contrario, que las instituciones lleguen a los territorios a continuar con las iniciativas que tienen las organizaciones. 

De la sanación con el territorio al Amor Propio

Agradecimiento de las Mujeres sobrevivientes a Casa Amazonia. 😍
Nos alegra que sus corazones empiecen a florecer. Seguimos caminando a su lado para fortalecer el amor propio, retejer la vida y los sueños. Gracias a todas ellas por ser parte de esta familia que busca, simplemente, ser feliz!

Fotos: Taller de Amor Propio en Asomi-Mocoa

“Reconstruir Mocoa” Gracias a los donantes por su apoyo.

A raíz del derrumbe que afecto la ciudad suroriental de Mocoa, estudiantes colombianos en el Reino Unido se reunieron y crearon la iniciativa “Reconstruir Mocoa” para apoyar niños y jóvenes que sobrevivieron a la tragedia para reconstruir sus vidas y sus comunidades.

La campaña recogió más de £14,000 de donantes individuales en el Reino Unido y en el extranjero, y de una variedad de actividades incluyendo fiestas, clases de yoga, muestras de cine, obras de teatro, actuaciones en vivo y exposiciones. Gracias al compromiso y trabajo de los estudiantes, “Reconstruir Mocoa” logro a través de Children Change financiar el proyecto que estamos realizando como Corporación Casa Amazonía en Mocoa.

 

 

Comunicado: Agradecimiento por apoyo Humanitario en Mocoa

Comunicado: Agradecimiento por apoyo Humanitario en Mocoa

La Corporación Casa Amazonía agradece la solidaridad y el apoyo incondicional recibido durante la emergencia vivida en Mocoa producto de la avalancha ocurrida el 31 de marzo.

Casa Amazonía es una organización de mujeres defensoras de derechos humanos, que nació  hace 12 años en Putumayo, para trabajar por los derechos de las mujeres, las niñas y los niños.

En esta ocasión, la naturaleza nos convocó a la ayuda urgente y a la acción humanitaria con las víctimas, que como siempre, son muchas más de las que dan cuenta las cifras oficiales.

Gracias a sus donaciones (alimentos, ropa, zapatos, cobijas, linternas, elementos de aseo, estufas, medicamentos, libros, juguetes, radios de comunicación, planta solar y planta eléctrica), a muchas personas amigas y familiares que han dedicado tiempo a clasificar, empacar y organizar hemos entregado estas ayudas a familias y personas  afectadas por la avalancha. Importante resaltar que la mayoría de estas personas tienen una doble afectación, pues además de ser damnificadas por la avalancha, eran víctimas del conflicto armado y sus derechos aún no habían sido restituidos.

Nuestra decisión, fue canalizar estas ayudas fuera de los albergues oficiales, pues en estos se concentró la atención institucional. Fueron más de 30 puntos de concentración, diferentes a los albergues oficiales, donde la gente se alojó durante la emergencia. También son muchas las familias que en sus casas han acogido a otras familias y amigos y que han requerido y requieren ayudas humanitarias y acompañamiento médico y psicosocial.

En estos días de aprendizajes intensos, nos hemos unido con los eternos amigos y amigas para expresarnos como sociedad civil y contribuir de manera asertiva en el proceso que se viene ahora.

Volver a tener esperanza y alegría es nuestro sueño, por estas hermosas razones esperamos seguir contando con su apoyo, especialmente para contribuir con el acompañamiento para recuperación emocional de quienes habitamos este territorio.